La sangrienta violencia criminal que enfrenta Ecuador, rematada con el magnicidio de un candidato presidencial apenas hace 11 días, ha hecho que los electores acudan este domingo a las urnas con la principal intención de elegir a un Mandatario que dé una solución inmediata a una inseguridad sin precedentes en el país.
Y en ese sentido, en busca de un mayor apoyo popular, los principales contendientes -la correísta Luisa González, el morenista Otto Sonnenholzner y el outsider de la política Jan Topic- se disputan la Presidencia con promesas de mano dura contra el crimen, discursos que parecen emular las polémicas políticas que el salvadoreño Nayib Bukele ha empleado para atajar la violencia de pandillas.
“La mayor preocupación de los ecuatorianos siempre había sido la economía, (pero) por primera vez en la historia, nuestra mayor preocupación es la inseguridad, es la violencia que estamos viviendo”, dice a REFORMA, desde Guayaquil, la periodista ecuatoriana Carolina Mella, especializada en temas de seguridad y crimen.
“Es una situación muy oscura para el país, en la que la gente dice: nadie nos puede proteger y Fernando Villavicencio puede ser cualquiera en este momento”, apunta, en referencia al candidato presidencial asesinado a tiros por un grupo de sicarios, el pasado 9 de agosto, al término de un mitin en plena capital, Quito.
Bajo este panorama, lo más natural es que las promesas de erradicar esta criminalidad por la fuerza puedan, efectivamente, ganar más respaldo de la gente, dejando de lado otras necesidades del país, como el combate a la corrupción o la inversión pública, cuestiones que podrían ser claves para reducir la violencia, destacan los analistas.
“Sin duda (este escenario de violencia) fortalece las opciones de mano dura, porque estaría legitimando y mostrando el descontrol del país”, señala en entrevista Luis Córdova, profesor e investigador en orden, conflicto y violencia de la Universidad Central de Ecuador.
El magnicidio de Villavicencio -un periodista de investigación que había destapado numerosas tramas de corrupción y los vínculos del narco con la élite política- cimbró al país al ser el hecho más grave de violencia política de cara a la elección de este domingo, aunque no ha sido el único. A inicios de julio, el popular Alcalde de Manta, Agustín Intriago, reelecto para el cargo en febrero, también fue asesinado en un atentado.
“Y hay al menos ya 18 ataques letales (más) a candidatos y a autoridades electas”, enumera Córdova.
Esos hechos han contribuido a agravar la conmoción social en una población que vive con miedo no sólo en las ciudades de Guayaquil y Esmeraldas, donde en 2019 estallaron las disputas entre las bandas criminales y de narcotraficantes en los penales, sino en todo el país, con esa violencia trasladada ahora a las calles, pese a una serie de decretos de estados de excepción impuestos por el Gobierno del actual Presidente Guillermo Lasso.
“Ese miedo se encuentra presente en los trabajos, se encuentra presente en las escuelas, inclusive se encuentra presente en las personas candidatas, que lo piensan dos veces a la hora de ir a ciertos territorios o barrios”, comenta a REFORMA Fernando Bastias Robayo, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Guayaquil.
“Lamentablemente, ha cambiado la dinámica de todas las personas, de todos nosotros, desde privarnos de salir a algún sitio, hasta muchos negocios que están cerrando, porque, además, no solamente son las muertes violentas, sino que también existe un alto índice de aumento de las extorsiones”, agrega por su parte Mella.
Según cifras oficiales citadas por la periodista, el año pasado, el país cerró con alrededor de 4 mil 400 muertes violentas, con una tasa de homicidios de casi 27 por cada 100 mil habitantes.
Pero sólo en lo que va del presente año, el país ya suma 4 mil 200 muertes, “y si esto sigue lo que va a pasar es que vamos a cerrar casi con una tasa de 40 homicidios por cada 100 mil habitantes para este año 2023”, alertó.
“Nosotros necesitamos un Presidente con los pantalones bien puestos, un Presidente con mano dura. Vota por un Presidente con los huevos bien puestos”, dice una persona en uno de los spots de campaña de Jan Topic, un joven economista francoecuatoriano que destaca su participación en operaciones militares en Siria y Ucrania, quien irrumpió inesperadamente con su candidatura a la Presidencia.
Topic, que se presenta como un experto en seguridad, francotirador y paracaidista, promete “un país sin miedo” principalmente a través del control de las cárceles y la creación de una nueva Policía Nacional que garantice la seguridad, y la cual estaría en las calles dotada de equipamiento de alta tecnología.
“Es como el que ha querido abanderar esta papel de mano dura, y de ser el que encarne una especie de Bukele en Ecuador por eso es visto como la principal figura que podría, por su discurso, enfrentar el fenómeno de la inseguridad”, sostiene Arturo Torres, periodista ecuatoriano especializado en crimen y narcotráfico.
Luisa González y Otto Sonnenholzner no se quedan atrás. Sus planes de Gobierno igualmente promueven, entre otras cosas, el armar a la fuerza pública para combatir la criminalidad, que aunque toman más impulso por el contexto del país, son, en principio, parte de un modelo que ya aplicó Lasso y que claramente fracasó porque no ataca la corrupción en las instituciones judiciales que permiten que la violencia se replique, advierten los analistas.
“No se habla de la corrupción que está impregnada dentro de las instituciones del Estado (), y tampoco nadie habla de los controles que deberían de hacerse en lo financiero (…), especialmente por el lavado de dinero (que alimenta a los grupos criminales)”, observa Mella.
Si bien González lideraba los últimos sondeos de intención de voto, la gran incógnita va a ser a dónde van a parar los votos que iban para Villavicencio: si estos los va a lograr mantener su suplente Christian Zurita, un también periodista de investigación que promete mantener los postulados anticorrupoción de Villavicencio, o si se irá a alguno de estos otros candidatos.
“Todo puede cambiar a último minuto y mucho más como están las cosas, el panorama electoral de la semana pasada, antes del crimen de Villavicencio, ha dado un giro enorme (…) Este país de un día para otro, de la semana pasada a ahora es otro país”, concluye la periodista ecuatoriana.
Fuente Reforma












