Dos misiles balísticos rusos alcanzaron un centro educativo y un hospital cercano en una región del centro-este de Ucrania, matando al menos a 51 personas e hiriendo a otras 206.
El ataque se produjo en la ciudad de Poltava, capital de la región del mismo nombre, según los funcionarios.
Poltava se encuentra a unos 110 kilómetros de la frontera con Rusia y a unos 350 kilómetros al sureste de Kiev.
El ataque parece ser uno de los más mortíferos llevados a cabo por las fuerzas rusas desde que comenzó la guerra hace más de 900 días, el 24 de febrero de 2022.
Un periodista de AFP vio a varias ambulancias dirigiéndose al lugar del ataque poco después del bombardeo. Los medios locales emitieron llamados a la población para que donara sangre.
Imágenes publicadas en redes sociales mostraron un edificio de varias plantas destruido y a los equipos de rescate trabajando entre los escombros.
“Uno de los edificios del Instituto de Comunicaciones quedó parcialmente destruido. La gente se encontró bajo los escombros. Muchos se salvaron”, dijo Zelensky en un video publicado en su canal de Telegram.
“Todos los servicios necesarios participan en la operación de rescate”, añadió. Dijo que había ordenado “una investigación completa y rápida” sobre lo sucedido. Zelensky no dio más detalles.
Los misiles impactaron poco después de que sonara la alerta antiaérea, cuando muchas personas se dirigían a un refugio antiaéreo, dijo el Ministerio de Defensa ucraniano, que calificó el ataque de “bárbaro”.
Los equipos de rescate y los médicos salvaron a 25 personas, 11 de ellas desenterradas de entre los escombros, según un comunicado del Ministerio de Defensa.
El jefe de la diplomacia británica, David Lammy, condenó el bombardeo y lo calificó de “acto de agresión repugnante”
“La brutalidad de Putin no tiene límites”, lamentó su homóloga alemana, Annalena Baerbock.
La Casa Blanca, por su parte, señaló que el ataque ruso a Ucrania era un “horrible recordatorio” de la “brutalidad” del Presidente ruso, Vladimir Putin.
Fuente Reforma












