EFE.- Un centenar de migrantes desbordó este jueves a la Guardia Nacional de Texas en El Paso, dejando una nueva escena de caos en la frontera, militarizada y blindada, pero incapaz de contener oleadas humanas, mientras se refuerzan otros cruces ante las denuncias de “invasión” del estado sureño.
Efectivos de la Guardia Nacional en la localidad de Eagle Pass levantaron este jueves una nueva línea defensiva de vallados y concertina a lo largo del río Bravo a la espera de nuevas entradas de migrantes, que dejan tras de sí las marcas de su periplo para cruzar la frontera desde México hasta Estados Unidos.
Mochilas, zapatos y ropas desgarradas yacen en las cuchillas de la concertina extendida por el gobierno de Greg Abbott, el gobernador republicano de Texas, quien se enfrenta a lo que en su opinión es la inacción del gobierno federal frente a la crisis migrante.
“Ahora no dejan que los migrantes se acerquen o que merodeen por la ciudad, pero no hace tanto esto estaba lleno de familias con niños migrantes y otros que yo creo que eran criminales o terroristas”, explica Araceli Rosales, una residente de Eagle Pass, donde hoy un grupo de guardias nacionales trabajaba para cerrar los huecos abiertos en el cercado que sigue el curso del río Bravo.
Por la tarde, todavía eran visibles las huellas de los dedos que escarban casi a diario tierra bajo las alambradas para poder pasar al inhóspito condado de Maverick, arriesgándose a una detención de la Patrulla Fronteriza (CBP).
En El Paso, un centenar de migrantes protegidos por ropa de invierno y guantes superaron las barreras extendidas por el estado de Texas en la frontera y se entregaron a un grupo de guardias nacionales, mientras que otro grupo se escapó de ellos a empujones y a la carrera para emprender la huida hacia Estados Unidos.
Fuente Latinus












