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jueves, abril 23, 2026
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Beso forzado abre debate feminista en España

A Laura Marqués nunca le ha interesado mucho el futbol. No ve los partidos de la liga española ni sabe los nombres de los jugadores. Ni siquiera vio a la selección española femenil ganar la final de la Copa del Mundo este mes.

Pero después de que el presidenta de la Federación Española de Futbol besara a una de las jugadoras durante la ceremonia de entrega de medallas, lo que desató un trascendental debate nacional sobre el feminismo, la igualdad y el abuso, ese deporte es todo en lo que ella ha estado pensando.

“Hemos estado hablando mucho de futbol esta semana”, dijo Marqués, una abogada de 26 años, mientras caminaba por el centro de Zaragoza con una amiga.

La joven considera el beso como un acto demasiado común de agresión casual, un abuso de poder por parte de una figura de autoridad y un momento de gloria para las mujeres que se vio eclipsado por la obstinada, aunque disminuida, cultura del machismo del país.

“Todo lo que pasó demostró lo que las jugadoras se han estado quejando durante mucho tiempo y nadie creía lo grave que era”, dijo. “Es la gota que colmó el vaso”.

El beso, que supuestamente que no fue consensuado, de Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Futbol, a Jennifer Hermoso, una de las jugadoras estrella del equipo, ha llegado a ser el ejemplo de la línea divisoria generacional y cultural entre las profundas tradiciones del machismo y el progresismo más reciente que ha puesto a España en la vanguardia europea en temas de feminismo e igualdad.

Algunos analistan han empezado a llamarlo el momento #MeToo de España.

El lunes, los fiscales españoles dijeron que habían abierto una investigación preliminar sobre si Rubiales, de 46 años, podría ser acusado de cometer un delito que podría constituir agresión sexual.

El grupo que dirige, la Real Federación Española de Futbol, le pidió su dimisión. En un comunicado, después de reunirse durante horas el lunes para discutir el tema, citó “los comportamientos inaceptables que han dañado gravemente la imagen del futbol español”.

Destacados políticos de izquierda y derecha, las principales figuras culturales del país e incluso un número cada vez mayor de voces dentro de la cultura machista del futbol español se han unido para apoyar a Hermoso, quien dijo que se sentía una “víctima de agresión” después de una decisión sexista y no consensuada.

También buscan que sea castigado Rubiales, quien ha denunciado el “falso feminismo”, señalándose a sí mismo como víctima de un “asesinato social” e insistió en que Hermoso inició el intercambio.

“Lo que ocurrió la semana pasada fue un momento trascendental que tendrá importantes repercusiones”, dijo Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de ciencias políticas de la Universidad Autónoma de Madrid.

Ella afirmó que la condena inmediata de Rubiales -incluso por parte de miembros del principal partido conservador de España- reflejaba hasta qué punto había llegado el movimiento feminista del país.

La profesora destacó que en los últimos 20 años España ha sido pionera en legislación de género e igualdad.

En 2004, el país europeo reconoció la violencia doméstica como violencia explícita de género, y en 2022, después de un horrible caso de violación grupal, el Gobierno aprobó una ley que clasifica cualquier tipo de sexo no consensuado como violación.

La reacción al beso de Rubiales, dijo Martínez-Bascuñán, demostró que el país no tenía intención de retroceder.

La profesor dijo que el incidente presentaba “una magnífica oportunidad” para que las feministas y progresistas españolas revelaran y cambiaran el sexismo incluso en las instituciones más dominadas por hombres.

La catedrática señaló que había una falla “generacional y de género”, pero que la mayoría de los españoles entendían por qué el beso era inapropiado, y los que no entendían “no eran la mayoría en absoluto”.

De hecho, la denuncia del beso, cuyos vídeos y fotografías proliferaron en redes sociales, periódicos y pantallas de televisión del país, provino de todo el espectro político.

El Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que el beso era “inaceptable” y que la disculpa de Rubiales “no es suficiente”.

Irene Montero, Ministra de Igualdad en funciones, describió el beso como “violencia sexual”, declaración que llevó a Rubiales a amenazar con demandarla a ella y a otros políticos de izquierda por difamación.

La sociedad española ha estallado en furia, aprovechando el incidente como un momento importante de ajuste de cuentas para su cultura futbolística y a menudo sexista.

Más de una docena de jugadoras se rebelaron el año pasado, frustradas durante mucho tiempo por la desigualdad salarial; lo que consideraron un trato demasiado duro y controlador por parte de su actual entrenador, Jorge Vilda, incluidas acusaciones de que revisó sus pertenencias personales; y una cultura general de sexismo.

Muchas de ellas fueron expulsadas del equipo y se perdieron el Mundial, pero una de esas jugadoras, Lola Gallardo, afirmó el lunes al diario El País que valió la pena perderse la gloria.

“Las ideas están por delante de una medalla”, sostuvo.

Todo el equipo y decenas de otros jugadores firmaron una declaración conjunta el viernes por la noche diciendo que no saldrían al campo para jugar con España “si los actuales entrenadores continúan”.

El sábado, algunos miembros del cuerpo técnico del equipo dimitieron, condenando la respuesta defensiva de Rubiales ante el incidente.

Dos de las mujeres que firmaron la carta de renuncia se sentaron en primera fila en una conferencia de prensa el viernes donde Rubiales anunció que no renunciaría.

Más tarde dijeron que les habían pedido que se sentaran allí en una muestra forzada de apoyo, pero no señalaron quién se los pidió.

Las jugadoras buscan acabar con la época de machismo en el futbol español y sellarlo con el beso de Rubiales.

Fuente Reforma

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